ALMAS EMPEDERNIDAS
Como se une una vida a la otra, con armas angelicales,
melodías musicales, sentimientos alejados en un destierro de la soledad, pero
en medio de todo suspire y observe a
detalle a lo lejos unas sustancias o por decir así dos elementos espirituales,
sobrenaturales rodeados debajo de aquel árbol de amor, si eso eran como dos almas empedernidas Fielmente
enamoradas tormentosamente silenciadas Entre pensamientos, deseos y suspiros
Amándose profundamente Cercanamente sintiéndolo Lejanamente viviéndolo, Él con sus
ojos de miel, tan dulces Destilando pasión Ella perdida en su mirada, El enceguecido por su deseo de sentir, sus
labios, tan rojos, tan ella. Ella
imaginando su sonrisa, entre la sombría noche,
su habitación es el paraíso donde se consumará ese amor, amor de ensueño, él sonríe inexplicablemente, por
la mujer que desnuda su alma, en silencio, donde su amorío es uno, sus
pensamientos cobran excitación, cuando pensándose se encuentran, encontrándose
de pronto se aman amándose, se sienten tan el, tan ella, tan ellos. Sonríen,
imaginan y solo existe un mundo para ambos, ese mundo tan llamativo, que les
hace volar el alma, esa fantasía que es el mejor refugio que para ellos pueda
existir. Ella con esa ternura implacable, se vuelve la única rosa en el jardín
de este joven, que locamente busca algo para hacerla sonreír; porque esa
sonrisa, esa sonrisa tan sensible, esa sonrisa que cada vez que la ve estalla
una luz tan particular. Un amor tan natural, ella lo imagina a su lado,
hablándole despacio, dándole un consejo y un abrazo. El imaginando a una mujer
que solo con hablar le alegraría sus días más grises, un sol una luna y un
cielo, una utopía que une dos corazones, y que da razones para amarse
fervientemente sin pensar en dolores. En un silencio inmenso el grita te amo,
pensando en esa niña que un día lo dejo tan nervioso que se quedó sin habla,
pensando en esa dama, esa princesa tan dulce, muriendo en sus ojos cafés y
recordándola como si la hubiera conocido ayer. Ella con el miedo de perderlo
suspira, respira y trata de gritar lo que siente, entre cartas de amor,
esperando un "hola", que le dé el inicio para conocer al amor de su
vida, y pensar en un futuro donde el, ella, ellos, caminen de la mano por el
sendero del futuro, donde un amor, un día los unió y nunca los separo.
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